El grupo de la familia
Ciento cuarenta mensajes, tres audios seguidos y un primer mensaje que sonaba a carta.
Camila agregó al grupo de WhatsApp de su familia. Era un martes, a las once de la noche. día siguiente tenía ciento cuarenta mensajes.
mayoría eran de su tía Rosa. Fotos de flores, un video de un perro, tres seguidos.
Los audios daban miedo. Los escuchaba dos veces, a velocidad normal y después más lento. así entendía mitad.
Escribí mi primer mensaje después de una semana. Puse: "Hola a todos, gracias por recibirme en el grupo". Camila me dijo que a carta.
Aprendí rápido. Nadie escribe "usted" ahí. escribe completo tampoco.
— como hablas —me dijo Camila—. Y audios.
El primer audio que mandé duraba cuarenta segundos y grabé cuatro veces.
La tía Rosa respondió con un audio de dos minutos. No entendí todo, pero entendí lo importante: me dijo "".
Ahora escribo casi todos los días. escribo largo, y todavía reviso antes de mandar.
Pero no soy el que solo lee.
Tap any word you do not know.