Los carteles del edificio
Se ruega, se prohíbe, se busca. Un edificio entero que habla sin decir quién.
En mi edificio hay más carteles que vecinos. Están en el ascensor, en la puerta del garaje y en la pared del primer piso. Todos dicen lo mismo de una manera muy elegante: alguien hizo algo mal.
El primero apareció en marzo, junto al ascensor.
« ruega no dejar bolsas de basura en el pasillo. recogerá la basura de lunes a sábado a las ocho de la noche.»
Nadie sabe quién escribió ese cartel. Aquí se sabe. Las cosas simplemente avisan, se recuerdan y prohíben, y el autor no aparece por ninguna parte.
Dos semanas después llegó otro, esta vez en el garaje.
« se permite lavar el auto dentro del edificio. cortará el agua a infractores.»
Ese me pareció serio, aunque nunca vi a nadie lavando un auto.
El de la puerta principal es mi favorito.
« recuerda a los señores propietarios que se debe abrir la puerta a personas desconocidas. han reportado casos en la zona.»
Le pregunté a vecina del 402 qué casos habían reportado. Me dijo que no sabía, pero que igual era mejor no abrir.
La semana pasada apareció uno nuevo, escrito a mano y con cinta.
« busca gato blanco. al nombre de Pelusa. recompensa.»
Ese sí lo entendió todo el edificio. En dos días el gato apareció en azotea. Alguien dejó un cartel nuevo debajo del primero.
« agradece a los vecinos. Pelusa en casa.»
Tap any word you do not know.