La visita del sábado
Una pareja, un departamento a estrenar y una objeción de precio que no se responde bajando el precio.
tres visitas el sábado y la primera es a las diez.
La pareja llega puntual. Él mira el techo; ella mira la cocina.
—Son metros de área techada —digo—. Más cochera.
—¿La cochera entra en el precio? —pregunta él.
— aparte. Se vende con el departamento, pero cotiza sola.
Ella abre lavandería y dice nada. Eso nunca es buena señal.
—El edificio tiene cuatro años —sigo—. ha estrenado este piso.
—¿Y mantenimiento?
—Trescientos soles al mes. Incluye el portero y el ascensor.
Se miran. Conozco esa mirada: el precio les parece alto.
— bonito, pero nos va del presupuesto —dice ella.
Aquí es donde muchos agentes empiezan a el precio. Yo no.
—¿Puedo preguntarle algo? ¿Están viendo crédito o al contado?
—Crédito. aprobaron el mes pasado.
—Entonces una cosa. hago llegar el cálculo de cuota con la inicial que tienen. la cuota les cierra, conversamos del precio. Si no, les hago perder el sábado.
Él se ríe. Ella no, pero saca el celular y me pide el número.
El lunes me escriben. La cuota les cierra.
Todavía no es una venta. Pero ya no es una visita.
Tap any word you do not know.