El perro del vecino
Tomás duerme en la puerta del edificio, y mi hija ya lo mira como si fuera suyo.
Mi vecino tiene un perro grande y negro. llama Tomás.
Tomás es peligroso. Es muy tranquilo. casi todo el día en la puerta del edificio.
Todas las mañanas por ahí a las siete. Tomás abre un ojo, mira y durmiendo.
Los sábados es diferente. Mi vecino no trabaja y dos salen al parque. Tomás corre, juega con otros perros y cansado.
Mi hija un perro. Habla de eso cada día.
—Un perro tiempo —dice mi esposa—. Y nosotros no tenemos tiempo.
Es verdad, pero mi hija escucha.
Ahora pasamos por la puerta juntos. Ella para delante de Tomás y lo mira silencio.
Tomás abre un ojo. Ella sonríe.
Creo que ya tenemos perro.
Tap any word you do not know.