Como si nada
Un jefe que pide y olvida, y una compañera que ya aprendió la lección.
Mi jefe pidió que llegara temprano el lunes. Me lo pidió el viernes a las siete de la noche, cuando yo ya estaba el abrigo puesto.
Llegué a las siete y media. No había nadie.
A las nueve él, con un café en la mano, si fuera un día normal.
—Ah, buenos días. ¿Llegaste temprano?
Le dije que sí, que él lo había pedido. quedó callado dos segundos y después dijo que que revisáramos unos números, pero que no era urgente.
Volví a mi escritorio. preferido que me lo dijera el viernes, o no me lo pidiera nunca.
Esa tarde una compañera me contó que a ella había pasado lo mismo en marzo. pidió que viniera un sábado y luego no apareció.
—Yo no le hago caso —me dijo—. fuera importante, te llamaría el mismo día.
lo hubiera sabido antes.
Tap any word you do not know.